El Período Propedéutico

Escrito por admin el . Posteado en Congregaciones romanas, Documentos, Formación sacerdotal

Documento Informativo

Congregación para la Educación Católica
1º de mayo de 1998

 

INTRODUCCIÓN

Frente a la necesidad, unánimemente reconocida y afirmada, de un período especial orientado a colmar las lagunas de orden espiritual, cultural y humano, frecuentemente presentes en los jóvenes que ingresan en el seminario mayor, los Padres del Sínodo de los Obispos de 1990 juzgaron oportuno recomendar a la Congregación para la Educación Católica recoger información sobre las diferentes experiencias realizadas al respecto en las diversas Iglesias, para ofrecer a los responsables de la formación un material útil en el cual mirarse y del cual extraer inspiración eventualmente.

La petición del Sínodo fue plenamente acogida por el Santo Padre quien, en el n. 62 de la exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, invitó a la Congregación para la Educación Católica a recoger «todas las informaciones sobre las primeras experiencias ya hechas o que se están haciendo»1 acerca del período propedéutico y a comunicarlas luego a las conferencias episcopales. La exhortación, en el mismo número 62, sugería que, dada la praxis tan diferenciada existente en los diversos países, era necesario atenerse todavía a una fase de estudio y de experimentación, para poder definir de modo más oportuno y significativo los diversos elementos de tal período, el cual, por lo demás, debe coordinarse con los años sucesivos de la formación en el seminario.

A fin de poner en práctica el mandato recibido del Santo Padre, la Congregación para la Educación Católica se apresuró a enviar, con fecha del 15 de mayo de 1992, una carta circular a las nunciaturas apostólicas, pidiéndoles interesarse por el problema y comprometer en la reunión de datos a las respectivas conferencias episcopales. Ellas acogieron la solicitud y tomaron el encargo de transmitir a la Congregación la documentación enviada a ellas. Tal documentación, completada con las informaciones extraídas de las Rationes institutionis sacerdotalis nacionales, de las relaciones de las visitas apostólicas y de otras fuentes, constituye una base suficiente para tener una idea bastante precisa de cuanto se ha hecho hasta ahora y se está haciendo en las diversas Iglesias particulares para asegurar una preparación adecuada al ingreso de los aspirantes en el seminario mayor2.

La Congregación para la Educación Católica, teniendo en cuenta el material recogido, así como las informaciones ofrecidas por los excelentísimos señores obispos durante las visitas ad limina, ha preparado el presente documento informativo, que ahora tiene el gusto de poner a disposición de obispos y formadores.

Los datos dan la impresión de una grande fluidez, que pone de manifiesto características y exigencias típicas determinadas por las situaciones locales: por la estructura y la organización del sistema educativo y por sus correspondientes tradiciones, por la existencia o no del seminario menor y su eficiencia, por la presencia de seminarios especiales para las vocaciones adultas, por el planteamiento de la pastoral vocacional, por el número y por la calidad de las vocaciones, y por la disponibilidad de formadores y de medios económicos.

Así, en algunos países que cuentan con buenas estructuras escolares a nivel secundario (seminarios menores, escuelas católicas y estatales) se ha pensado poder colmar las posibles lagunas de los aspirantes, especialmente en su preparación humana y espiritual, durante el primer año del seminario, en el cuadro del curso introductorio al Misterio de Cristo y a la Historia de la Salvación3. En otros países, poco a poco se ha ido afirmando, desde los primeros años del post-concilio, la idea de períodos especiales, previos al sexenio filosófico-teológico, llamados posteriormente propedéuticos. Tampoco es raro el caso en que la preparación previa de los aspirantes ha sido confiada prevalentemente a organismos involucrados en la pastoral vocacional.

Precisamente esta tipología servirá como punto de referencia para ordenar y clasificar de modo analítico los datos recogidos y para deducir algunas conclusiones orientativas.

 

I

EL CURSO INTRODUCTORIO PREVISTO POR EL DECRETO OPTATAM TOTIUS, N. 14

Varias iniciativas anotadas por la encuesta, orientadas a dar un mejor arranque a la acción formativa en los seminarios mayores, llevan el nombre de Curso Introductorio, en referencia explícita o implícita al n. 14 del decreto Optatam totius.

Dado que las finalidades de este curso, especificadas en el citado parágrafo, van desde el ámbito doctrinal al espiritual y vocacional, muy pronto comenzaron a perfilarse, en su aplicación concreta, planteamientos de tipo vario y con matizaciones diversas. A este respecto se impusieron sobre todo dos tendencias: una dirigida a acentuar el papel que el Curso Introductorio debe ocupar dentro del cuadro de las disciplinas filosóficas y teológicas y a resaltar sus consecuencias espirituales; otra orientada más bien a abrir el curso hacia las exigencias específicas presentadas por aspirantes provenientes de profesiones civiles, de escuelas de tipo técnico y de ambientes poco religiosos. Hubo así, desde el inmediato post-concilio, algunos cursos introductorios más exigentes desde el punto de vista académico, y otros más atentos a las necesidades de recuperar diferentes dimensiones formativas y, por tanto, más cercanos a aquellos que hoy son llamados Períodos Propedéuticos. Es común a ambas tendencias el hecho de que estos cursos introductorios se consideran parte integrante del sexenio filosófico-teológico.

En Alemania el curso introductorio, llamado Grundkurs (Curso fundamental), tiene un lugar muy definido en los programas de las facultades y de las escuelas de teología. Normalmente se realiza durante el primero o los primeros dos semestres del sexenio, según las prescripciones del decreto Optatam totius, siempre, sin embargo, con una cierta libertad respecto al planteamiento concreto. El curso es obligatorio para todos los aspirantes, pero no es calificado en los exámenes. Para su realización la Ratio alemana4 recomienda que se prevean clases, coloquios y contactos personales con los maestros, e insiste en que se cuide el nexo entre los estudios y la vida espiritual. En algunas diócesis5 se han introducido en los primeros semestres materias complementarías como, por ejemplo, el latín y el griego. Por lo que respecta al período propedéutico, como lo entiende el n. 62 de Pastores dabo vobis, la respuesta recibida de la conferencia episcopal afirma que no se siente su necesidad. Hay, efectivamente, la persuasión de que un año propedéutico semejante a una especie de noviciado no esté en grado de resolver los problemas de carácter vocacional, humano y afectivo de los aspirantes. Por el contrario, se considera que, para superar tales dificultades, generalmente son necesarios tiempos más largos e interrupciones de la vida del seminario hacia la mitad o hacia la conclusión del «iter» formativo. En cambio, para la preparación inmediata de los jóvenes para el ingreso al seminario se echa mano de varios servicios de la pastoral vocacional, de grupos juveniles, de la así llamada segunda via formativa6 y sobre todo, de alguna semana previa de convivencia que sirve para iniciar a los nuevos aspirantes en la vida seminarística. A la luz de la visita apostólica, concluida en 1995, se ve que en casi todos los seminarios tal período de iniciación se protrae por algunas semanas y comprende, además de las temáticas concernientes el aspecto espiritual, humano, intelectual y pastoral de la formación, el estudio de lenguas. Se aducen motivos para tal experiencia diciendo que de esta manera, aun sin forjarse ilusiones de llegar a una plena estabilidad de la vocación, se consigue una mayor sensibilización de cara al problema. Esta razón ha llevado últimamente a los responsables de la formación a concluir que la fase propedéutica deberá ser tomada en serio y eventualmente desarrollada.

En Austria se sigue un sistema similar al de Alemania, por lo cual generalmente no hay grande preferencia por un período propedéutico entendido como una especie de noviciado7. Se indica que en la preparación de las vocaciones adultas, a nivel de escuela secundaria, presta óptimos servicios el seminario interdiocesano Canisiusheim di Horn (en la diócesis de Sankt Pölten). Para, eventualmente, completar la preparación espiritual y humana de los candidatos que provienen de escuelas estatales se provee dentro de la pastoral vocacional o en los mismos seminarios mayores durante los primeros semestres.

Las diócesis suizas que se sirven de las facultades teológicas de Friburgo y de Lucerna (diócesis de Basilea) se orientan hacia el curso introductorio en conformidad con los respectivos planes académicos. En Lucerna se han introducido en este curso algunas materias teológicas (liturgia, dogmática, teología pastoral) para reforzar el aspecto espiritual y doctrinal. Antes del ingreso de los aspirantes al seminario se organiza un breve período de convivencia8, destinado a conocerse, tomar contactos personales y a reflexionar sobre las exigencias del sacerdocio y de la vida comunitaria. Las demás diócesis, como se verá más adelante, se orientan en otro sentido.

Los institutos de formación en Francia se mueven, en su conjunto, sobre la línea trazada por la Ratio nacional de 19839, que prescribía el curso introductorio conforme al sentido del decreto Optatam totius, pero recomendaba igualmente que los primeros dos años del sexenio filosófico-teológico se caracterizacen por «una perspectiva de iniciación»10. La nueva Ratio, recientemente aprobada, distingue en cambio entre laIntroducción al Misterio de Cristo y a la Historia de la Salvación que forma parte del 1 Ciclo y el Período Preparatorio que es atendido por la pastoral vocacional. Además se considera deseable un Año Propedéutico, a nivel diocesano o interdiocesano, para el cual se formulan algunas orientaciones generales. En cuanto a los requisitos para la admisión, los candidatos deben manifestar el deseo de ser sacerdotes y recibir del organismo para la pastoral vocacional una previa preparación espiritual y catequética como base para un primer discernimiento vocacional. Respecto a los objetivos formativos se insiste en la dimensión espiritual, en la continuación de la formación humana, en el contacto con las propias diócesis y en cierto distanciamiento de las formas de vida y de los ambientes habituales para poder tomar la decisión de entrar al seminario de manera libre y personal11.

En Irlanda la Ratio nacional12 prescribe, junto con el Curso Introductorio al Misterio de Cristo y a la Historia de la Salvación, una especie de tirocinio espiritual, recomendado por la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis13, para elevar desde el inicio el tenor espiritual de la formación. Está dedicado a la oración y a la reflexión sobre la naturaleza del sacerdocio y las exigencias de la vocación sacerdotal con la finalidad de poner una base sólida a las etapas sucesivas de la formación.

Los seminarios mayores y las facultades teológicas de Italia no parecen apartarse mucho de la línea que siguen otros países europeos. Disminuida en varias regiones la aportación que daban a la preparación previa los seminarios menores y los seminarios para vocaciones adultas, una buena parte de esta tarea se encomienda a los primeros semestres de los estudios filosóficos. La Ratio nacional14, junto con elPrograma de estudios15, ofrece indicaciones bastante detalladas para la organización del Curso Introductorio. Tal sistema, aunque ha sido completado aquí y allá con otras iniciativas (grupos juveniles de espiritualidad, movimientos eclesiales, jornadas de seminario abierto, etc.), está sin embargo demostrando ya hace tiempo sus límites, tanto que algunas diócesis se han orientado decididamente hacia la organización de períodos propedéuticos.

En Polonia, si se prescinde de la arquidiócesis de Wroclaw que ha dado vida a un Curso Propedéutico en 1990, la preparación próxima al ingreso en el seminario mayor es atendida en el ámbito de los seminarios menores, de los círculos juveniles en las comunidades parroquiales y de la pastoral vocacional, para ser luego profundizada en los primeros meses del sexenio filosófico-teológico con el Curso Introductorio y diversas intervenciones pedagógicas ocasionales. Sin embargo muchas diócesis se van orientando hacia un Período Propedéutico de carácter espiritual.

En situación análoga se encuentran los seminarios de Eslovaquia, en donde, durante los primeros semestres del currículo filosófico-teológico, se toman en cuenta diversos objetivos y otros temas que tienen que ver con la recuperación de algunos valores religiosos, humanos y culturales impugnados durante la época del régimen comunista. Se tienen clases sobre materias como catecismo, liturgia, oración, historia, lenguas clásicas y modernas, y sobre otros temas de cultura general.

En América Latina los cursos introductorios han tenido una larga historia con variedad de realizaciones. Con el término, Curso Introductorio se denominan, sin embargo, a veces, períodos previos al seminario mayor que de por sí deberían llamarse Cursos Propedéuticos.

En México se comenzó enseguida tras el concilio a organizar cursos introductorios, inspirados en el n. 14 del decreto Optatam totius, y diversificados según las exigencias y las posibilidades concretas. La duración variaba desde un mes a un año, hasta que en 1988 la Ratio studiorum nacional16 prescribió que no debería ser inferior a seis meses. En la reciente edición de la nueva Ratio17 se recomienda que su duración abarque todo un año. De hecho la situación está todavía muy diversificada, en cuanto a contenidos y en cuanto a planteamiento: hay cursos introductorios con sede propia y otros ubicados en el edificio del seminario mayor; cursos con sacerdotes dedicados a tiempo completo o encargados a la vez de otros trabajos; cursos que funcionan a nivel regional y otros a nivel diocesano. La Ratio de 1996 y el relativo Plan de estudios ofrecen indicaciones en orden a lograr una praxis más uniforme. En efecto, la nueva Ratio establece objetivos comunes para todas las principales áreas formativas, subraya con mayor claridad la identidad del Curso Introductorio, insiste sobre la necesidad de privilegiar el aspecto espiritual de la formación y de poner especial cuidado en su nivel académico. Respecto a esto último, recomienda poner a disposición de los aspirantes una mayor variedad de medios para conseguir más fácilmente la necesaria recuperación en el campo cultural.

Como en México también en Colombia los cursos introductorios tuvieron inicio en los primeros años post-conciliares y experimentaron un fuerte impulso con la publicación de la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis en 1970. Hoy el Curso Introductorio existe en todos los seminarios mayores del clero diocesano y en todas las casas de formación de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica. Ya que en la mayoría de los casos este curso coincide con el primer año del currículo filosófico, últimamente se ha comenzado a denominarlo Año Introductorio, y Año Propedéutico, o, simplemente,Propedéutico. Como refiere la conferencia episcopal, tiene la finalidad de «iniciar a los jóvenes en todos los aspectos fundamentales de la formación al presbiterado; llevar a un nivel suficiente y homogéneo su preparación humana, cultural y religiosa; ayudarles a profundizar el discernimiento vocacional, a fin de que puedan hacerse cargo de las exigencias de la formación sacerdotal y de la vida en el seminario mayor»18. Gracias a las frecuentes consultas colegiales tenidas entre los responsables de la formación ha sido posible precisar los siguientes criterios comunes: los aspirantes pueden ser admitidos sólo después de un período de acompañamiento vocacional serio; el curso comienza con un periodo (que dura unos días o una semana entera) dedicado a conocer el seminario, a integrar entre sí a los miembros de la comunidad, y que tiene momentos fuertes de iniciación espiritual; la duración del curso debe extenderse por un entero año escolar; es oportuno establecer cierta comunicación con el seminario mayor con el fin de tener fructuosas ocasiones de encontrarse y conocerse; todo el equipo formador del seminario mayor es responsable del Año Introductorio, aunque se designa a un sacerdote como director inmediato; la madurez humano-afectiva de los jóvenes es atendida con la ayuda de un director espiritual y de un psicólogo; la vida comunitaria debe caracterizarse por el espíritu de familia y de fraternidad; el nivel de estudios que se ha de alcanzar es el del bachillerato clásico-humanístico; en cuanto a la formación pastoral los aspirantes deben conocer durante el primer semestre las áreas principales del apostolado en las que se ocupan los seminaristas del seminario mayor, mientras en el segundo se les invita a tomar compromisos apostólicos junto a los seminaristas de los cursos superiores.

La Ratio nacional de Venezuela19 prescribe para los seminarios mayores un Curso de Iniciación, a tenerse durante el primer año del currículo filosófico-teológico. Se trataría, por tanto, de un curso introductorio en el sentido del decreto Optatam totius, que, sin embargo, en varios casos sirve como período propedéutico al ingreso del seminario mayor. Después de la visita apostólica realizada en 1990, la mayoría de los obispos han convenido en la necesidad de dar vida al curso introductorio por motivo de la insuficiente preparación espiritual, intelectual y humana de los jóvenes. Igualmente muchas diócesis, sobre todo las del interior del país, tienen grande confianza en la preparación que ofrece el seminario menor.

La Conferencia Episcopal de Guatemala ha completado recientemente la Ratio nacional20 con una Ratio studiorum que es muy detallada y que prevé un regular Curso Introductorio al inicio de los estudios filosóficos, con los objetivos de «adquirir una visión introductoria y al mismo tiempo sistemática de los elementos de reflexión y doctrina…, nivelando la preparación inmediata al estudio filosófico-teológico, y proveyendo una visión sistemática de los aspectos básicos conectados con la misma experiencia vocacional sacerdotal»21. La preparación previa es, pues, cumplida por los seminarios menores, presentes en la mayor parte de las diócesis. Ellos, efectivamente, continúan realizando un importante papel en el cultivo de las vocaciones, permitiendo atender las exigencias particulares de las diversas culturas locales autóctonas, que tienen necesidad de sacerdotes propios.

En general, el campo de la preparación previa al seminario mayor en los países antes recordados se presenta con bastante variedad y con posibilidades de sucesivos desarrollos. La fórmula del Curso Introductorio no es ni única ni unívoca y coexiste con otras iniciativas que, poco a poco, se van abriendo camino por la presión de nuevas circunstancias pastorales y sociales.

 

II

TIPOLOGÍA DEL PERÍODO PROPEDÉUTICO

Lo que distingue al Período Propedéutico del Curso Introductorio o del tirocinio espiritual, previstos respectivamente en los números 14 y 12 del decreto Optatam totius, son sus objetivos y, sobre todo, su carácter previo al seminario mayor. Esta etapa formativa fue propuesta por primera vez oficialmente por la Congregación para la Educación Católica en 1980 con la Carta circular sobre algunos aspectos más urgentes de la formación espiritual en los seminarios. La finalidad declarada de este «período de propedéutica» era garantizar a quien entraba en el seminario una profunda iniciación espiritual. Efectivamente, así se lee en la parte conclusiva de la carta: «La experiencia ha demostrado que un período de preparación al Seminario, consagrado exclusivamente a la formación espiritual, no sólo no es superfluo sino que puede aportar unos resultados verdaderamente sorprendentes… Sería ventajoso que esta preparación se hiciera en un lugar distinto del seminario mismo y que se prolongara durante un cierto tiempo. Se obtendría así, desde el principio, lo que difícilmente, quizá, se pretende conseguir durante los años de seminario, en los que el trabajo intelectual ocupa la mayor parte del tiempo y no se dispone del sosiego y la libertad de espíritu necesarios para una verdadera iniciación espiritual»22. Solicitud análoga a la de la vida espiritual fue advertida después, paso a paso, en relación con otros aspectos fundamentales de la formación, los cuales presentaban aquí y allá no pocos problemas.

En consecuencia, se comenzó a prestar grande atención a la fase preparatoria, previa al seminario mayor, como queda documentado por una encuesta realizada en los años ochenta por la Organización de los Seminarios Latinoamericanos (OSLAM)23 como puede deducirse de diversas investigaciones y comprobaciones llevadas a cabo a escala nacional por las comisiones episcopales para la formación sacerdotal de varios países24. El Curso Introductorio cedió así, gradualmente, el paso a diferentes tipos de experiencias propedéuticas, cuya diversificada nomenclatura25 es signo de la grande variedad de las fórmulas adoptadas.

Todas estas fórmulas pueden reducirse a tres tipos fundamentales: períodos propedéuticos autónomos, períodos propedéuticos integrados en el seminario mayor o menor, períodos propedéuticos unidos a la pastoral vocacional.

 

1. Períodos propedéuticos autónomos

El tipo de experiencias propedéuticas autónomas ha tenido interesantes realizaciones en algunos países de misión, gracias también al aliento de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos que, en una circular de 1987, escribía: «Tenida cuenta de la experiencia de diversas Iglesias, calurosamente alentamos el potenciamiento o la institución del año de propedéutica, distinto del curso filosófico, entendido como un período prolongado de discernimiento vocacional, de maduración en la vida espiritual y comunitaria, y también de una eventual recuperación de la preparación cultural en vista de la filosofía y de la teología»26.

La Conferencia Episcopal Interterritorial de Gambia, Liberia y Sierra Leona instituyó en 1976 un año espiritual denominado St. Kizito’s Spiritual Year, teniendo como objetivos principales: completar el escaso conocimiento de las verdades de la fe, suplir faltas en la práctica religiosa en aspirantes provenientes de familias irregulares, poner remedio a lagunas en la educación escolar y familiar, especialmente en aspirantes cuyos padres no son católicos o viven bajo el influjo musulmán. El programa del año pone el acento en la formación espiritual y humana, debido a la convicción de que su planteamiento debe acercarse al del noviciado de los religiosos.

En la Ratio nacional de Angola y São Tomé se dedica un capítulo al Seminário Propedêutico, definido como «lugar de acogida, discernimiento y acompañamiento vocacional»27. Este acoge alumnos de edad comprendida entre los 14 y los 20 años, que provienen o de seminarios menores o directamente de familias. El Seminário Propedêutico busca colmar la inmadurez humana, religioso-espiritual e intelectual de los jóvenes, profundamente marcados por las condiciones de malestar y de inestabilidad en que se encuentra hoy la sociedad angoleña. Se trata de una institución autónoma, dotada de equipo formador propio. El curso, cuya duración no es inferior a dos años, prepara para el bienio filosófico. En el caso de que un alumno, al término de la experiencia, no haya alcanzado la necesaria madurez vocacional no pasa al seminario mayor, sino a otro ambiente para tener un período de prueba.

En Nigeria todo aspirante que proviene del seminario menor o de escuelas estatales debe hacer un año espiritual antes de poder ser admitido en el seminario mayor. En la provincia eclesiástica de Onitsha casi todas las diócesis tienen este año espiritual, separado del seminario menor y del mayor. Los alumnos que provienen del menor, antes de ser admitidos, deben hacer un año de prueba en alguna parroquia(Probation/Apostolic Year). En cambio, los que provienen de escuelas estatales deben pasar un año en el seminario menor. En la provincia eclesiástica de Lagos, luego de la conclusión del año espiritual, todo alumno debe hacer tres meses de aprendizaje junto a un sacerdote de su diócesis antes de ser admitido al seminario mayor. Durante el año espiritual se procura introducir a los aspirantes en la oración, la Sagrada Escritura, la liturgia y en una primera presentación de la doctrina sobre el sacerdocio y sobre la Iglesia. Se enseña inglés y se asegura asistencia psicológica.

En Sud África los estudios filosóficos son precedidos por un año llamado Orientation Stage, que se considera necesario para subsanar la falta de formación religiosa y el escaso conocimiento del inglés. Este stageestá ubicado en una sede distinta al seminario mayor; se enseña catecismo, espiritualidad, liturgia, Sagrada Escritura e inglés. Se siente la necesidad de insistir mayormente sobre la formación espiritual y moral que sobre las materias de carácter cultural. Los alumnos tienen necesidad de asistencia psicológica para resolver problemas raciales, tribales, políticos y culturales.

En Ruanda, en Rutongo, se creó, en 1980, un año de propedéutica autónoma, dotado de sede distinta a la del seminario filosófico y teológico y de un equipo formador propio. Su orientación primaria, que es de carácter espiritual, está integrada por una serie de elementos culturales. El instituto acoge a aspirantes que provienen de seminarios menores y de diversos colegios del país. Para poder ser admitidos, deben haber concluido con éxito los seis años de la escuela secundaria, requeridos para acceder a los estudios superiores. Existe un reglamento muy detallado para la vida comunitaria y para todos los aspectos de la formación. En 1992 entró en vigor una nueva Ratio studiorum28 que coordina mejor el período propedéutico con los cursos filosóficos y teológicos. El capítulo dedicado a la formación espiritual prescribe el estudio de la Biblia, la iniciación a la espiritualidad, la introducción a la liturgia y al misterio cristiano; el capítulo sobre la formación general comprende materias como metodología, introducción a la filosofía, relación entre fe y ciencia, cultura greco-romana, lenguas.

En el Ciad, donde los aspirantes provienen frecuentemente de familias no cristianas y, en consecuencia, sin formación religiosa suficiente, el período de preparación inmediata al seminario mayor dura dos años. El primero, llamado Candidatura, se dedica a completar los estudios secundarios, al discernimiento vocacional, a la doctrina cristiana, a la oración y a la introducción en la praxis litúrgica y sacramental. Los jóvenes deben también participar en la vida parroquial como catequistas y animadores de grupo, mantener encuentros regulares con el obispo, con un sacerdote, y, al final, hacer un retiro espiritual de ocho días, llamadoElección de estado. El año de la Candidatura constituye el año conclusivo de un período preparatorio, pasado dentro de grupos vocacionales que dependen del servicio diocesano para las vocaciones. El segundo año, denominado Año Propedéutico, coincide con el primer año de filosofía y se realiza en el seminario mayor, con un ritmo de vida especial, separado del resto de la comunidad. La formación espiritual comprende la oración comunitaria y personal, el rezo de la liturgia de las horas, la misa cotidiana con homilía, dos conferencias espirituales cada semana y la dirección espiritual. Como materias de estudio están previstas espiritualidad, liturgia, el misterio cristiano (comentario al Credo), lectura continuada de la Biblia, introducción bíblica, cursos de expresión escrita y oral, iniciación a la filosofía.

Las diócesis de Zimbabwe disponen de un Curso de formación pre-seminarística (Pre-Seminary Formation Course), situado en una sede distinta al seminario. Dura dos semestres y se organiza en cursos mayores, que son de carácter prevalentemente teológico (Sagrada Escritura, revelación, cristología, temas de mariología, de pneumatología, de eclesiología, de teología sacramental y moral, de espiritualidad y de psicología), y en cursos menores, que en cambio se orientan hacia la práctica y la vida espiritual (catequética, práctica pastoral, historia eclesiástica local, música sacra, liturgia, inculturación…). Después del primer semestre, los aspirantes hacen un retiro espiritual de 30 días y luego regresan a sus diócesis para tener un mes de experiencia pastoral. Después del segundo semestre acceden al primer año de filosofía en el seminario mayor.

En las Islas Filipinas los jóvenes que no provienen del seminario menor deben pasar, en la mayoría de los casos, por el así llamado Pre-College Seminary, denominado también en algún otro caso Institute of Formation. Se trata de un período adicional, con duración de un año (alguna vez también menos), que se organiza como institución autónoma, dotada de un propio cuerpo directivo y docente. Sus objetivos son: la adquisición del habitus de la oración, la iniciación en la doctrina cristiana, la formación a la vida comunitaria, a la disciplina y al trabajo intelectual. Se fomentan contactos frecuentes con el director espiritual y con los demás formadores, con el fin de promover la maduración humana y el discernimiento vocacional de los aspirantes. Se da mucha importancia al estudio de materias como el español, el latín, el inglés, el catecismo, la espiritualidad. Las prácticas pastorales se reducen al mínimo para salvaguardar el carácter espiritual del curso.

En Sri Lanka existen dos seminarios pre-filosóficos (Pre-Philosofate Seminary), que ofrecen la formación propedéutica en un año. Se inspiran en el ejemplo de la casa de Nazaret, donde Jesús se preparaba para la vida pública. Los principales objetivos formativos son: la atención a la formación humana, la iniciación a la vida espiritual, el discernimiento vocacional, la adquisición del espíritu sacerdotal siguiendo el ejemplo del Beato Joseph Vaz. El programa contiene, además, algunas materias prácticas como el estudio del inglés, de los medios de comunicación social y de la música.

En Tailandia, ya desde hace 20 años, existe el Seminario Nacional Intermedio-Propedéutico (Intermediate/Propaedeutic Seminary), que sirve como una especie de año de noviciado para la iniciación en la vida del seminario mayor. En el programa formativo se pone el acento en la vida espiritual y comunitaria y en el estudio de algunas materias preliminares a los estudios eclesiásticos, como catecismo, Sagrada Escritura, espiritualidad, documentos de la Iglesia, algunos elementos de filosofía, inglés. Se desarrollan también algunas actividades pastorales de carácter caritativo.

En Taiwán, siguiendo la Pastores dabo vobis, se ha instituido un Año Espiritual (Spiritual Year). Provisionalmente tiene sede en el seminario menor de Tainan, al faltar otra sede más apta. El programa de formación prevé diversos ejercicios de piedad, la iniciación en la vida comunitaria, el cultivo del espíritu de colaboración, obras de caridad, trabajo manual. Se da mucha importancia al discernimiento vocacional, dedicando una atención particular a las vocaciones que provienen de escuelas de tipo técnico-profesional y de familias poco practicantes y, en general, a aquellos aspirantes que no han tenido la experiencia del seminario menor.

En el Oriente Medio se registran dos experiencias de propedéutica presentes en El Líbano. En el Seminario Mayor Patriarcal de los greco-melkitas en Raboué se introdujo un año suplementario de iniciación (L’année supplémentaire d’initiation) con un programa cultural y espiritual para los numerosos aspirantes que provienen de otros países de la zona sin un conocimiento adecuado del francés y de las lenguas necesarias para realizar los estudios. En particular, se ofrece a los jóvenes un itinerario de introducción a la oración y a la vida sacramental y litúrgica, juntamente con instrucción sobre las cualidades y virtudes requeridas por el seminario y el ministerio sacerdotal. También el Seminario Mayor Patriarcal Maronita de Ghazir ve la necesidad de afrontar dificultades análogas. La disminución general de la tensión espiritual y cultural de los jóvenes, debida a los conocidos desórdenes político-sociales del país, ha hecho necesaria la organización de un particular año preparatorio (L’année préparatoire). Este es obligatorio para todos los alumnos nuevos, comprendidos aquellos que poseen el título de madurez. Entre las finalidades figura, además del discernimiento vocacional, la profundización de la formación religiosa y espiritual en la forma de una grande catequesis que asegure los fundamentos necesarios para los estudios filosóficos y teológicos. El programa de vida espiritual y de estudio es rico y empeñativo. En conjunto están previstas 27 horas semanales de clase para las siguientes disciplinas: introducción a la espiritualidad, introducción a la Sagrada Escritura, grande catequesis, lengua litúrgica (siriaca), francés, árabe, técnica de la expresión, metodología, canto litúrgico, solfeo.

En América Latina la arquidiócesis de Buenos Aires instituyó desde 1968 el Instituto Vocacional San José, concebido como verdadero y propio Propedéutico. Su finalidad consiste no tanto en suplir las deficiencias formativas del seminario menor, sino más bien en «disponer a los candidatos que provienen de diversos ambientes pastorales de la diócesis a una vida nueva, que exige una ruptura radical con el pasado y una inmersión en un ambiente reservado, exclusivo y exigente, en el que los jóvenes puedan experimentar durante un entero año escolar un clima de gracia con un apropiado acompañamiento personalizado a nivel espiritual y humano»29.

El Curso Introductorio prescrito por la Ratio de Argentina30 es un período propedéutico, previo a los cursos de filosofía. Prevé una duración mínima de un año; es obligatorio para todos los aspirantes, a no ser que el obispo disponga diversamente en casos particulares. Su finalidad es principalmente espiritual, y por eso se organiza de preferencia en un lugar distinto al seminario, que garantice un ambiente de mayor recogimiento. Además de las finalidades previstas en el n. 14 del decreto Optatam totius, se insiste en la iniciación a la vida comunitaria y en el conocimiento de la historia de la Iglesia local. El programa de estudios prevé varias introducciones (a la Sagrada Escritura, a la vida espiritual, al misterio cristiano, a la liturgia, al sacerdocio), metodología, historia diocesana, cultura general, música.

En la nueva Ratio de Brasil31 se ha trazado un programa dirigido a unificar las diversas iniciativas en este sector. Se prescribe un período propedéutico concebido como una «institución autónoma, distinta y coordinada con las demás etapas formativas»32. Se trata de un curso con una residencia propia, con una programación específica, que debe tener una duración no inferior a un año y ser cumplido después de la conclusión de los estudios secundarios, bajo la guía de formadores bien seleccionados. Su obligatoriedad se extiende también a los alumnos que provienen de seminarios menores y de grupos vocacionales. Entre sus principales objetivos se mencionan los siguientes: discernimiento vocacional, maduración humano-afectiva, formación espiritual con una experiencia viva de Dios, alimentada por las lecturas bíblicas, por la oración y por la liturgia. El curso debe, además, completar la formación intelectual, iniciarlos en la vida comunitaria, en la comprensión más profunda de la Iglesia, del sacerdocio y del ministerio presbiteral. Se imparten directrices particularizadas para cada una de las principales dimensiones formativas (humana, espiritual, intelectual y pastoral).

En Bolivia se comenzó con la propedéutica en el Seminario Mayor Nacional de Cochabamba en 1978, cuando se dio inicio a un Año Propedéutico. En 1981 los aspirantes de todas las diócesis bolivianas fueron concentrados en el Seminario de Sucre que había sido destinado a esta finalidad. Este sistema funcionó hasta 1992, cuando los jóvenes fueron llamados de nuevo a sus respectivas diócesis de origen para recibir una formación más adaptada a las condiciones locales. Entre las finalidades principales y comunes a todas las diócesis figuran el discernimiento vocacional y la superación de las diversas lagunas humanas, religiosas y escolares presentes en los jóvenes que provienen de diferentes zonas étnicas y culturales y que, por tanto, presentan bases muy diversas para la formación. En cuanto a los contenidos se da grande importancia a la formación humana y comunitaria, a la iniciación en la doctrina de la fe, en la oración, en la vida litúrgica y sacramental, en la cultura general, con atención particular al aprendizaje de idiomas y a los temas relativos a la expresión escrita y oral. En los fines de semana se reserva un espacio de tiempo para moderadas actividades pastorales y para el trabajo manual. Se puede decir que el Año Propedéutico está contribuyendo a promover la vida de familia en los seminarios, a intensificar la vida espiritual, a despertar el interés por el estudio y el trabajo manual, a armonizar mejor entre sí cada uno de los aspectos formativos.

Las diócesis de Chile han puesto en marcha un Año Propedéutico, entendido como «una etapa introductoria que constituye un puente entre la vida laical y la nueva vida de seminario. Ella debe permitir a los candidatos adquirir los requisitos necesarios para poder afrontar con confianza y madurez el período de verdadera y propia formación sacerdotal»33. En donde ha sido posible, las diócesis han asignado sedes reservadas exclusivamente al Período Propedéutico;34 otras veces se ha reservado una parte separada del seminario. En general, se da mucha importancia a la formación espiritual y a la presencia de un director espiritual. Ordinariamente el primer semestre se inicia con los fundamentos de la vida y práctica religiosa y con la enseñanza de algunas disciplinas muy elementales, mientras el segundo es más empeñativo sea desde el punto de vista espiritual que intelectual. A diferencia de otros países, la formación parece estar moderadamente abierta también a actividades externas caritativas y culturales35.

En Costa Rica existe un Curso Introductorio que tiene ya cierta tradición y dispone de un programa muy detallado. Se insiste en la unidad de este curso con el resto de la formación y los aspirantes son considerados expresamente seminaristas. Por otra parte se subraya también su separación logística del seminario mayor y su carácter preeminentemente espiritual. En este sentido, pues, el Curso Introductorio debe considerarse más bien como Curso Propedéutico, correspondiente a las orientaciones contenidas en la circular emanada en 1980 por la Congregación para la Educación Católica. Además de las indicaciones generales concernientes la razón de ser, la definición, los objetivos y la organización interna del curso, se han redactado programas detallados para las siguientes materias: introducción al Misterio de Cristo, formación religiosa de base, orientación vocacional, liturgia fundamental y vida espiritual, historia de la cultura, introducción a la filosofía, castellano, dinámicas de grupo. La duración del Curso Introductorio es de un año, dividido en dos semestres. Para la evaluación definitiva de los aspirantes en vista de la admisión al primer año de filosofía se ha compilado un elenco de las cualidades requeridas, titulado Perfil del seminarista al final del Introductorio. En él se especifican las características de una persona equilibrada y madura bajo el aspecto humano y cristiano, que se preocupa por descubrir y satisfacer las exigencias de la vocación sacerdotal.

En Ecuador, que en varias zonas del interior requiere una mayor adaptación a las condiciones culturales locales, la nueva Ratio prevé, además de un regular Curso Introductorio, un Período Propedéutico, en línea con el n. 62 de la Pastores dabo vobis. Esta pensado «para que puedan determinarse en los candidatos algunas cualidades: la recta intención, un grado suficiente demadurez humana, un conocimiento bastante amplio de la doctrina de la fe, alguna introducción a los métodos de oración y costumbres conformes con la tradición cristiana. Y también las culturas propias de sus regiones, mediante las cuales se expresa el esfuerzo de encontrar a Dios y vivir la fe»36. Hay, sin embargo, diócesis que consideran suficiente para el ingreso al seminario mayor la formación recibida en los seminarios menores.

En Haití el Seminario Mayor Nacional es sostenido por tres institutos de carácter propedéutico, situados en Port-au Prince, Hinche y Les Cayes. Con ellos se busca remediar las deficiencias de las escuelas primarias y secundarias estatales y de los seminarios menores. Los objetivos de estos períodos propedéuticos, que duran un año, miran sobre todo a mejorar la selección vocacional y a elevar también el nivel humano, religioso espiritual y cultural de los aspirantes.

Las diócesis de Honduras y de Nicaragua preparan a los que aspiran a la admisión al seminario mayor principalmente en los seminarios menores. Se siente, sin embargo, la necesidad de un peculiar período propedéutico que, en Honduras, ha comenzado ya a funcionar a partir de 1994.

En Panamá el tiempo dedicado a los estudios filosóficos y a las ciencias afines es de tres años. De éstos el primero debe tener un carácter prevalentemente propedéutico, de modo que durante él se puedan poner las bases sólidas necesarias para la entera actividad intelectual de los años sucesivos, por medio de la adquisición de un buen método de estudio y de investigación, y de una seria fundamentación en los principios básicos del campo filosófico, litúrgico, escriturístico, etc.

Para las diócesis de Paraguay se creó en 1988 un Año Introductorio descentralizado en cuatro sedes (Asunción, Villarica, San Pedro y Encarnación), que el año sucesivo fueron reducidas a dos: Asunción y Villarica. En 1995 se ha lanzado un nuevo proyecto, según el cual el período preparatorio para el seminario mayor se extiende a dos años, denominados Propedéutico I y Propedéutico II, situados respectivamente en Villarrica y Caacupé. En el Propedéutico I se da mucha importancia a la formación humana, comunitaria y espiritual y no se prevé integrar a los alumnos en actividades pastorales. Las materias previstas son: comunicación, latín, Misterio de Cristo, espiritualidad, vocación, liturgia, metodología, educación física, interpretación y análisis de textos, oratoria. En el Propedéutico II (que equivale al primer año de filosofía) se enseña: Misterio de Cristo, historia, latín, comunicación, lógica, historia de la filosofía, introducción a la sociología, guaraní, música, metodología catequística.

En las diócesis de Perú las condiciones en que se encuentra el sistema escolar civil y el escaso número de seminarios menores verdaderamente eficientes han hecho necesaria la institución de cursos de recuperación llamados pre-seminarios. Se trata de una realidad muy diversificada, cuya duración varía de un mes a dos años. En algunos casos estos pre-seminarios funcionan como interdiocesanos, por ejemplo en el área de Trujillo, Puno y Huaraz. Donde no pueden erigirse, a los aspirantes desprovistos de la adecuada preparación cultural se ofrecen los así llamados Cursos de apoyo para varias materias. La arquidiócesis de Lima ha organizado un pre-seminario, llamado Casa de Nazaret. Tiene un excelente programa con indicaciones particularizadas para los diversos aspectos de la formación. Los alumnos dedican mucho tiempo al estudio y a las prácticas de piedad y reservan el sábado a actividades pastorales en la ciudad. La arquidiócesis de Puno y las prelaturas de Juli, Sicuani y Ayaviri, en la región andina, dieron vida en 1979 en Juliaca a un pre-seminario para aspirantes de la entera región. El curso, recientemente alargado de uno a dos años, se propone los siguientes objetivos: colmar las deficiencias de la educación familiar y escolar, confirmar a los jóvenes en el seguimiento de Jesús, profundizar su compromiso bautismal, desarrollar las capacidades de discernimiento vocacional y el sentido de la vida comunitaria, cuidar el desarrollo de la madurez humana y afectiva. Entre las materias de enseñanza se prevé: castellano, metodología, introducción a la Sagrada Escritura, historia de Perú, religiosidad andina, introducción a la práctica pastoral.

En la República Dominicana la organización del período propedéutico ha registrado notables progresos en los últimos quince años. El Año Introductorio o Propedéutico, abierto en 1979 en la diócesis de La Vega, se hizo nacional en 1983 por decisión de la conferencia episcopal. En 1991 se decidió dotarlo de una sede nueva, más espaciosa, y llamarlo Prefilosofado. Se hizo obligatorio para todos los aspirantes, comprendidos los que provienen del seminario menor. Las razones que determinaron esta decisión fueron estas: la intención de hacer adquirir a los seminaristas una mayor madurez humana, espiritual y vocacional, el deseo de colmar lagunas en el español y en la formación religioso-catequética, la necesidad de mejorar la selección de los jóvenes antes de su admisión al seminario mayor. El Prefilosofado tiene un directorio y un cronogramaque contienen indicaciones precisas sobre las temáticas a tratar y los objetivos a conseguir en cada una de las áreas y fases formativas.

En Uruguay el ingreso al seminario mayor está precedido por la Etapa de formación introductoria, de un año de duración. Sirve para completar la formación cultural, espiritual, humana y para el discernimiento vocacional. Antes de su inicio se realizan algunos encuentros entre los formadores y los candidatos, y una convivencia de una semana, dedicada a retiro espiritual y al conocimiento mutuo. El grupo de los aspirantes, aunque goza de cierta autonomía, mantiene, sin embargo, contacto con los seminaristas mayores. El programa de esta etapa prevé estudios de humanidades, retiros mensuales y conferencias formativas sobre temas varios, como oración, espiritualidad y ascesis sacerdotal, celibato, etc.

También en varios países de Europa se han organizado períodos propedéuticos autónomos. En Francia la arquidiócesis de París abrió en 1984 la Maison Saint Augustin, consagrada a la acogida, al discernimiento y a la primera formación de los futuros sacerdotes diocesanos. Sus fines son: ofrecer los medios para un sólido enraizamiento espiritual; reforzar, desde el inicio, los vínculos con el obispo y el presbiterio diocesano; hacer más viva la conciencia de pertenencia a la diócesis. Se trata de un período propedéutico de duración de un año, obligatorio para todos los candidatos al sacerdocio de la arquidiócesis de París. Desde 1996 forma parte integrante del seminario mayor. La comunidad se hospeda en una sede distinta del seminario y está confiada a un rector, al que ayudan algunos directores espirituales. El programa formativo pone el acento sobre la iniciación a la lectura meditativa de la Sagrada Escritura y a la vida litúrgica. Prevé, además, una primera introducción al misterio cristiano, acompañada de la lectura de los principales documentos del Concilio Vaticano II, la presentación de la doctrina sobre el sacerdocio, la formación en la oración privada, la práctica de la dirección espiritual (con encuentros semanales), la asidua confesión sacramental, visitas a los enfermos, reuniones semanales de la entera comunidad, encuentros con sacerdotes diocesanos.

En Italia muchas diócesis se han orientado hacia organizar períodos propedéuticos autónomos. Entre estas pueden señalarse las que se sirven del Pontificio Seminario Regional de Bologna, que han instituido en 1995 un Anno propedeutico para preparar al ingreso en el seminario a los aspirantes que provienen de las escuelas estatales y del mundo del trabajo. Se propone comprobar la orientación espiritual y vocacional de los jóvenes y completar su formación humanística y cultural. Los temas en programa son: catecismo, las cuatro constituciones del Concilio Vaticano II, filosofía, latín y griego.

La arquidiócesis de Luxemburgo instituyó en 1992 un Año propedéutico (Propädeutisches Jahr o Propädeuticum), entendido como parte integrante de la formación sacerdotal a servicio de la preparación humana, cristiana, intelectual y espiritual en el seminario mayor. El programa prevé: una primera iniciación a la Sagrada Escritura, a la vida de oración, a la liturgia y al intercambio de experiencias espirituales; la introducción al estudio de las verdades fundamentales de la fe y a las principales áreas filosóficas y teológicas; un contacto con la realidad pastoral de la Iglesia local; el cultivo de la convivencia fraterna de los aspirantes en vista de la unidad del presbiterio diocesano y de la colaboración entre sacerdotes y laicos.

En los Países Bajos la diócesis de Roermond, después de abrir en 1974 el seminario mayor en Rolduc, organizó un Año Introductorio previo al currículo filosófico-teológico con los siguientes objetivos: formación en las verdades fundamentales de la fe, introducción a la vida litúrgica y sacramental, lectura sapiencial de la Sagrada Escritura, conocimiento de la historia eclesiástica contemporánea, profundización de los documentos del Concilio Vaticano II, presentación de la espiritualidad sacerdotal.

En la República Checa funciona una propedéutica denominada Año Cero. Es anterior al currículo de los estudios en las facultades teológicas y a la vida en el seminario mayor. Se trata de un instituto de carácter interdiocesano (nacional), con sede propia y con propio equipo directivo y docente. Acoge aspirantes que provienen de escuelas estatales (prevalentemente de tipo técnico) y de profesiones diversas, para completar y profundizar sus conocimientos religiosos, culturales y lingüísticos, y también para introducirlos en la vida de oración, en la liturgia y en la práctica sacramental, orientándolos a la vez en el discernimiento vocacional. En 1996 la conferencia episcopal sometió el programa del Año Cero a una cuidadosa evaluación, expresándose en favor de una acentuación mayor de la componente espiritual, religiosa y vocacional respecto a la intelectual.

La conferencia episcopal de España en la nueva Ratio institutionis sacerdotalis37, actualizada a la luz de la Pastores dabo vobis, prescribe una etapa preparatoria previa al ingreso de los aspirantes al seminario mayor, llamada Curso Introductorio o Propedéutico. Las finalidades principales de este curso consisten en esclarecer y consolidar la vocación, y también en completar las posibles lagunas existentes en el conocimiento de las verdades de la fe y de la vida eclesial, en la vida cristiana y en la oración. Esta etapa puede tener una duración o un planteamiento diversos, según se trate de jóvenes que provienen del seminario menor o de aspirantes de edad más o menos avanzada que desean entrar en el seminario. Para quienes provienen del seminario menor esta ayuda es ofrecida con miras a una mayor maduración humana y vocacional y para una más fácil integración en la vida seminarística; a los demás se les dedica un acompañamiento más personalizado, con el fin de profundizar el aspecto doctrinal espiritual, vocacional, humano y comunitario de la preparación. El período propedéutico es señalado como el lugar apropiado para el curso sobre la Introducción al Misterio de Cristo y a la Historia de la Salvación, que ofrece a los aspirantes una visión global y coherente de los misterios de la fe y les muestra el papel de los estudios eclesiásticos en la formación sacerdotal.

En Suiza la diócesis de Coira abrió en 1991 un instituto de propedéutica autónomo y separado del seminario mayor. Denominado Lauretanum, se propone ofrecer a los aspirantes un ambiente tranquilo y favorable al recogimiento espiritual y al estudio. El instituto hospeda a un buen número de vocaciones adultas necesitadas de completar los estudios secundarios, pero ha sido hecho obligatorio también para candidatos que poseen el diploma de madurez, con el fin de introducirlos más profundamente en el conocimiento de la doctrina de la fe y en la vida espiritual. Dispone de sede propia y de un grupo de formadores. El programa prevé un año de formación, que puede, sin embargo, prolongarse según las necesidades individuales. También las diócesis de Sión y de Lugano han decidido organizar un período propedéutico adaptado a sus necesidades específicas y a sus circunstancias particulares.

En las diócesis de Hungría, cuando se realizó la visita apostólica a los seminarios en 1991, apenas habían iniciado algunas experiencias de propedéutica, que eran, sin embargo, más bien una adaptación del curso introductorio al Misterio de Cristo y a la Historia de la Salvación.

 

2. Períodos propedéuticos integrados en el seminario mayor o menor

En Bélgica la arquidiócesis de Malinas-Bruselas instituyó en 1995 un Año Propedéutico (L’Année propedéutique), que forma parte del primer ciclo del seminario Juan XXIII de Lovaina. Se trata de un año complementario que precede al bienio filosófico. Se propone llenar las lagunas de los aspirantes en los campos de la cultura general y religiosa, en la actitud ante el estudio y el grado de madurez espiritual. Entre las finalidades formativas se encuentran: la profundización de la fe y de la vida de oración, el desarrollo de la madurez humana, la ampliación de la cultura general, la clarificación del concepto de sacerdocio y el discernimiento vocacional. Se fomenta el contacto de los aspirantes con los estudiantes de la Universidad Católica de Lovaina y con los seminaristas que asisten a los cursos filosóficos del primer ciclo. Tal contacto se beneficia, además, de la participación común en las comidas y en las celebraciones litúrgicas. Este ha sido el primer Período Propedéutico creado para candidatos de lengua flamenca. Para la parte francófona del país se abrió hace ya algún tiempo un Período Propedéutico en Limelette en las cercanías de la Universidad Católica Louvain-LaNeuve. A nivel nacional, en el proyecto de la Ratio institutionis sacerdotalis (La formation au ministère presbytéral), se establece que «el ingreso a la formación puede ser precedido por un tiempo más o menos largo de pre-itinerario, en el cual los jóvenes serán preparados en la perspectiva del seminario»38.

Un sistema particular de propedéutica está en vigor en Corea, donde el gobierno prescribe que los estudiantes de edad menor asistan a las escuelas en el lugar de residencia de sus familias, lo que de hecho hace imposible la constitución de seminarios menores. Por eso los obispos instituyeron un «iter» formativo paralelo, llamado Formation Group of Pre-seminarians para preparar a los jóvenes al seminario mayor. Se trata de un período propedéutico bien estructurado, confiado a la responsabilidad del director vocacional y de los respectivos párrocos, en el cual se ayuda a los jóvenes a madurar su personalidad y a profundizar su vida de fe mediante la iniciación en la oración, en la práctica de los sacramentos, en la liturgia y el catecismo. Contemporáneamente continúan sus estudios en los colleges estatales con el fin de obtener el título de estudio exigido por el Estado para la admisión a los estudios universitarios, a los cuales se equiparan los del seminario mayor.

En Francia se dan algunas experiencias propedéuticas integradas, entre las cuales la más antigua es la que funciona desde 1970 en el seminario de Paray-Le-Monial, diócesis de Autun. Con el sucesivo aumento de los alumnos, que provienen de varias partes del país, se unió al originario Año Propedéutico el primero y, después, el segundo año de filosofía, llegando así a constituirse un seminario caracterizado por la espiritualidad particular del lugar. Entre los principales objetivos del Año Propedéutico se mencionan los siguientes: la profundización de la fe y de la vida interior mediante una ejemplar celebración de la eucaristía, de la liturgia de las horas, de los tiempos fuertes y de las partes principales del año litúrgico (Navidad, Pascua, Pentecostés); la formación doctrinal y comunitaria, con un particular acento en el espíritu de fraternidad; una primera iniciación a la vida pastoral mediante contactos dominicales con las parroquias. Es de notarse que los estudios hechos durante el Año Propedéutico no están sujetos a examen, en cuanto que se prefiere darles un carácter de gratuidad que permita a cada uno de los aspirantes dedicarse, según las propias necesidades, a la oración, a la reflexión, a la lectura y al estudio. El seminario mayor de Aix-en-Provence, erigido en 1983, mantiene un Año Propedéutico, que por razones prácticas ha sido organizado dentro del mismo seminario, pero con un régimen de vida propio. Ofrece a los alumnos una experiencia de vida espiritual (oración, lectio divina), una iniciación en actividades de caridad, tiempo de estudio y un primer contacto con la vida de apostolado. Es muy característico de esta experiencia propedéutica el hecho de que los aspirantes pasen diversos períodos formativos fuera del seminario. Así, por ejemplo, van durante tres semanas a Notre-Dame de Vie en Venasque para aprender el método de la oración contemplativa; después van a Bretaña para dedicarse a la lectura continuada de la Biblia entera, mantienen, además, contacto con la abadía de Lèrins y con la Visitation de Tarrascon. La espiritualidad está fuertemente caracterizada por el movimiento Emmanuel y el Carmelo. Entre las prácticas de piedad figuran la meditación y la eucaristía cotidiana, la adoración eucarística, la liturgia de las horas, una parte de la cual (vísperas y completas) es recitada junto con los seminaristas. En la diócesis de Belley-Ars existe desde 1989 un seminario mayor que inició su actividad con un Año Propedéutico abierto a aspirantes de otras diócesis. Sucesivamente se unieron a la propedéutica los cursos filosóficos y teológicos. El período propedéutico se configura actualmente como el primer año del trienio filosófico y recibe a aquellos jóvenes que desean formarse en el espíritu sacerdotal del Santo Cura de Ars. Toda la formación se inspira, por tanto, en la espiritualidad propia del santo: la eucaristía celebrada y adorada, la pobreza, la vida de penitencia, el celo por la santificación de los sacerdotes y de los fieles. La propedéutica tiene, pues, un planteamiento muy espiritual, que se refleja también en el programa de estudios: la iniciación al misterio cristiano (artículos del credo); algunos temas de filosofía como libertad, perdón, sufrimiento; las diversas vocaciones en la Iglesia a la luz del Concilio Vaticano II; una primera iniciación bíblica (informaciones sobre cada uno de los libros de la Biblia y sobre los géneros literarios); estudio de los salmos; iniciación a la oración meditativa y a la lectio divina; cursos de espiritualidad (teología de la oración) y de historia de la espiritualidad; un curso sobre el Santo Cura de Ars (contexto histórico y vida); iniciación a la liturgia; historia de la Iglesia en sus grandes líneas.

En el Canadá francófono no existía, hasta hace poco, ningún Curso Propedéutico previo a la entrada al seminario mayor. Sin embargo, de las actas de la visita apostólica, realizada en 1993, resulta que actualmente hay en estudio proyectos de propedéutica. Ellos prevén, además del aspecto espiritual, humano y vocacional, también el estudio de la filosofía, que ahora está casi ausente de los programas de los seminarios y de las universidades.

En Nueva Zelanda se creó en 1993 una Pre-Seminary House, denominada Good Shepherd House, que en dos años prepara a los alumnos para los cursos de teología del seminario mayor. Se trata de una propedéutica que, sin embargo, parece sustituir un regular bienio filosófico. Por una parte, se ponen las bases de la vida espiritual para clarificar la vocación y la identidad sacerdotal en la línea de la Pastores dabo vobis y, por otra, se insiste mucho en los estudios, ofreciendo clases sobre filosofía tomista introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, Sagrada Escritura, liturgia e historia eclesiástica. Terminado este bienio, se admite a los alumnos a los cursos teológicos del seminario mayor.

En Italia el seminario arzobispal de Milán había intentado, ya en el pasado, ofrecer una respuesta a las necesidades de los jóvenes que iniciaban el camino seminarístico tras una experiencia laboral o después de abandonar los estudios al terminar la escuela obligatoria: nació para ellos la Scuola Vocazioni Adulte (S.VA.), agregada a la comunidad del liceo del seminario menor. Luego fue instituido también el Corso Propedeutico alla Teologia (Corso P), agregado a la comunidad del primer bienio teológico, destinado a jóvenes que obtuvieron el diploma de la escuela media superior en institutos técnicos o comerciales y debían integrar sus estudios con miras a su admisión a la teología. Las necesidades, sin embargo, no eran sólo de naturaleza escolar, y ya el ordenamiento comunitario de la S.VA. y del Corso P procuraron tenerlo en cuenta: la exigencia de una vida común, de un proyecto espiritual adecuado, de un contexto ambiental ordinario, capaz de favorecer el propio conocimiento. El establecimiento de la Comunitá Propedeutica, al inicio del año académico 1991/92, nace de la reflexión sobre otras necesidades, evidenciadas por la condición de los jóvenes que se llegan al seminario y que requieren una mayor flexibilidad y organización en los itinerarios de verificación vocacional y de acceso al seminario. Articulada en Comunitá residente y en Comunitá non residente, desde 1996 constituye uno de los componentes de la comunidad del liceo del seminario menor39.

En Portugal las diócesis más grandes, como Lisboa y Porto, han erigido un Seminário intermedio, considerado menor, con un número reducido de alumnos y un tipo de vida familiar. Sirve para la preparación al seminario mayor de alumnos jóvenes.

En los Estados Unidos la notable baja en el número de seminarios menores y de colleges ha determinado la necesidad de crear para los alumnos que provienen de otros tipos de escuelas o de diversas profesiones los así llamados Pre-Theology Programs, cuya finalidad es la de remediar, de algún modo, la falta de una sistemática formación humanística, religiosa y filosófica, que antes se ofrecía en los últimos dos años decollege. La nueva Ratio estadounidense40 prescribe la duración de dos años para esta fase formativa. El programa comprende un mínimo de 24 credits de filosofía y de 12 credits de undergraduate theology. Además se estudian temas de vida espiritual y pastoral, lenguas clásicas y modernas. Se procura también formar a los estudiantes en la disciplina del estudio, en la capacidad de reflexión y en el pensamiento crítico. En la organización práctica de tales programas pre-teológicos se adopta cierta elasticidad, y se deja libertad para combinarlos con el primer año de teología o con el último de college.

 

3. Períodos propedéuticos unidos a la pastoral vocacional

En Australia, si se prescinde del Vianney College de la diócesis de Wagga-Wagga que ofrece a los nuevos un semestre de espiritualidad, la preparación de los candidatos al seminario mayor se ofrece dentro de la pastoral vocacional. Efectivamente, es deber del Director of Vocations -ayudado las más veces por un equipo de laicos y por un psicólogo- proveer a un primer discernimiento y acompañamiento de las vocaciones sacerdotales, asegurando la posibilidad de la dirección espiritual, unida a la iniciación en la oración, en la vida litúrgica, en la vida sacramental y el apostolado. En algunas diócesis esta actividad tiene un conveniente apoyo en algunas instituciones preparatorias41 que brindan oportunidades de encuentros y retiro espiritual.

En las Antillas la formación pre-seminarística encuentra muchas dificultades a causa de la amplitud del territorio y su división en numerosas islas y sub-culturas. Siendo difícil crear un centro preparatorio unitario común para todos, se procura crear en cada diócesis un Pre-Formation Centre, con un programa elemental que ofrezca a los jóvenes ayuda para la vida espiritual y el discernimiento vocacional. Como puntos firmes se indican: la participación cotidiana en la Eucaristía, la frecuente celebración del sacramento de la penitencia, la dirección espiritual, la maduración del sentido del deber y de la responsabilidad personal. Este iterformativo tiene la duración de dos años y prevé la posibilidad de trabajar y de asistir a las escuelas públicas, con el fin de que los candidatos puedan obtener un diploma que les permita inscribirse en la universidad.

En el territorio de la Conferencia Episcopal del Pacífico, que comprende una grande variedad de naciones y culturas, los Cursos Propedéuticos son de verdad necesarios, pero de no fácil actuación. Donde existen, asumen formas muy diversas en conformidad con las condiciones sociales o el grado de desarrollo de la cultura y de los sistemas escolares, que difieren de una región a otra. Generalmente se insiste mucho en la formación espiritual y en la adquisición de algunas virtudes humanas fundamentales como son el sentido del deber y la responsabilidad.

Entre los países europeos hay que mencionar a Inglaterra-Gales y Escocia42, donde se atiende a la preparación previa a la formación propiamente sacerdotal de modo individual en el cuadro de la pastoral vocacional. Dado que hoy los candidatos son de diversa edad y de diferente nivel cultural y espiritual, se procura atender sus necesidades concretas teniendo en cuenta la historia personal de cada uno, es decir, los estudios anteriores, la madurez psicológica, humana y cristiana, con el fin de establecer un programa adaptado a la situación personal concreta. Una óptima ayuda ofrece para este fin, desde hace ya muchos años, la Campion House de Osterley (arquidiócesis de Westminster), que prepara a las vocaciones adultas para su ingreso en el seminario mayor.

En Italia ha sido instituido en algunas diócesis el así llamado Anno Zero, entendido como apoyo a la pastoral vocacional que se ofrece a los jóvenes que no provienen del seminario menor. Se organizan encuentros mensuales dedicados a la catequesis vocacional, al descubrimiento del misterio de Cristo, a la introducción gradual a la oración litúrgica y personal. Se da mucha importancia, además, al encuentro con sacerdotes dedicados a la pastoral juvenil.

En Portugal, en algunas diócesis opera una institución llamada Pre-Seminário. Dispone de un edificio y de un equipo de sacerdotes que acoge para reuniones, encuentros semanales y retiros a jóvenes con signos de vocación.

 

III

REFLEXIONES CONCLUSIVAS

A la luz de las informaciones recogidas se puede afirmar que un expreso período propedéutico, dedicado a la preparación humana, espiritual e intelectual de los aspirantes al seminario mayor, como fue auspiciado por el n. 62 de la Pastores dabo vobis, es considerado hoy casi en todas partes como verdaderamente útil y, en varios casos, como condicio sine qua non para el perfeccionamiento de la formación sacerdotal. Este período, sobre todo a partir de los años ochenta, ha obtenido desarrollos interesantes en muchas diócesis en relación a contenido y aspectos organizativos.

Concluyendo el presente documento informativo, creemos oportuno resumir, a modo de epílogo, las tendencias y orientaciones más significativas que emergen de la encuesta.

    1. El principal cambio notado en varios países es que el interés por Cursos Introductorios integrados en los primeros semestres del sexenio filosófico-teológico se ha desplazado progresivamente hacia Cursos Propedéuticos previos a la vida de seminario y a los estudios propiamente sacerdotales. Esto se debe al hecho de que, en varias regiones, se ha agudizado la necesidad de intensificar la preparación de los aspirantes al seminario mayor no sólo desde el punto de vista intelectual, sino también y sobre todo humano y espiritual.

    1. En este proceso de transformación se advierte aquí y allá cierta incertidumbre en la terminología, lo cual hace difícil la individualización precisa de los diversos modelos formativos. A tal propósito, será bueno tener presente que tanto el Curso Introductorio como el Período Propedéutico tienen su propia finalidad característica y su propia razón de ser, por lo que no deben confundirse ni excluirse mutuamente. El Curso Introductorio, que con sus objetivos y su temática específica constituye un precioso fruto del Concilio Vaticano II, conserva su validez y su perfil aun cuando haya sido introducido el Período Propedéutico. Puede inserirse al inicio del currículo filosófico-teológico o anticiparse durante el Período Propedéutico, con tal de que se realicen las condiciones de su congruo nivel espiritual y científico.

    1. En algunos países, en los cuales el Período Propedéutico ha tenido una experimentación amplia y prolongada, se ha podido proceder ya a una primera sistematización de los resultados alcanzados. Así, en algunas Rationes nacionales y en varios Reglamentos particulares ya se puede encontrar cierto número de criterios y de principios comúnmente aceptados sobre su planteamiento, que se refieren, por ejemplo, a la duración, al carácter más o menos obligatorio, a las condiciones de admisión y a algunas temáticas y perspectivas esenciales. El espacio de tiempo prescrito va desde un mínimo de seis meses a un máximo de dos años. En general se opta por una sede separada del seminario, que permita cierta autonomía de vida. Además hay que señalar que algunos modelos se caracterizan por la interioridad y el recogimiento, mientras otros se abren moderadamente a actividades de diverso tipo.

    1. Un punto importante, que tiene todavía necesidad de una mayor profundización y, en algunos casos, de un atento examen, es el relativo a la relación del Período Propedéutico con la pastoral vocacional, con el seminario menor y el seminario mayor. Sobre el primer aspecto se está de acuerdo generalmente en que los candidatos, antes de ser admitidos al Período Propedéutico, deben ser seleccionados y acompañados durante un congruo espacio de tiempo por los agentes de la pastoral vocacional. En este sentido, por tanto, el Período Propedéutico se distingue de los servicios que miran al cultivo de las vocaciones. Además, es bueno que se distinga también, normalmente, del seminario menor, y que constituya una institución intermedia entre este último y el seminario mayor. Se trata, efectivamente, de una complementación de la formación del nivel secundario, no de una alternativa o de una sustitución. En relación con el seminario mayor, alguna vez se constatan dificultades con los Períodos Propedéuticos integrados al bienio filosófico, en el que se introducen algunas materias teológicas. En este caso, al no reservar un año previo a la propedéutica, el bienio corre el peligro de perder su identidad específica, en menoscabo de una sólida formación filosófica.

    1. Dado que hoy buena parte de las vocaciones proviene de grupos y movimientos fuertemente ligados a sus comunidades de origen y poco radicados en la realidad diocesana, es muy importante que en el proyecto formativo se acentúe el aspecto de la comunión con el propio obispo, con el presbiterio y con la entera Iglesia particular. Los Períodos Propedéuticos de carácter diocesano son, por tanto, de grande utilidad y actualidad, aun si su institución no siempre es fácil, a causa de la escasez de sedes aptas, de formadores y de medios económicos. En numerosos países, efectivamente, las circunstancias concretas son tales que hacen indispensable acudir a la cooperación interdiocesana para crear Propedéuticos regionales o nacionales bajo la responsabilidad de los obispos de las respectivas regiones o de las conferencias episcopales.

    1. La situación actual, caracterizada por la reflexión y la investigación para encontrar soluciones a los problemas todavía abiertos, hace necesario el intercambio franco y asiduo entre los diversos responsables de la formación sacerdotal. A este respecto son ocasiones preciosas las visitas apostólicas realizadas a los seminarios y las iniciativas colegiales que se promueven para preparar las ediciones nuevas de lasRationes nacionales. A los responsables se les pide poner en juego su experiencia y su competencia pedagógica para establecer las reglas fundamentales de un serio discernimiento vocacional y para precisar programas formativos propedéuticos que estén bien actualizados y coordinados con las demás instituciones de formación sacerdotal (seminarios menores, seminarios mayores, seminarios para las vocaciones adultas, facultades teológicas, institutos de estudios teológicos…) presentes en las diócesis, en las regiones o en el territorio nacional. En particular, es urgente asegurar un justo equilibrio entre el elemento humano-espiritual, y el cultural, para evitar un excesivo multiplicarse de las materias de estudio, con menoscabo de la formación propiamente religiosa y sacerdotal.

    1. A pesar de los mejores esfuerzos, las diversas instituciones preparatorias para el seminario mayor han demostrado no estar en grado de resolver todos los problemas relacionados con la madurez humana y el discernimiento vocacional de los jóvenes que han pasado por ellas. Esta es la razón por la cual en varios países se ha introducido la práctica de interrumpir el iter formativo seminarístico tras dos o tres años y hacer un período de stage fuera del seminario, llamado Pastoral Internship, Spirituality-Pastoral Year, Freijahr, Externjahr, Año Pastoral.

    1. Quien se ocupa hoy a fondo de la problemática que presenta el Período Propedéutico no puede ciertamente dejar de ver el hecho de que la «fuerte discrepancia» entre el estilo de vida y la preparación básica de los candidatos por una parte, y el estilo de vida y las exigencias formativas por otra43, no es sino uno de los aspectos de la crisis de la educación familiar y de los sistemas escolares de varios países. Pero es también indudablemente uno de los signos más visibles de las profundas transformaciones culturales causadas por el progreso científico y técnico, y el obscurecimiento de algunos valores espirituales y morales, definido por la Evangellii nuntiandi «el verdadero drama de nuestro tiempo» que consiste en la «ruptura entre Evangelio y cultura»44. Por tanto, todos los esfuerzos que se emprenden con el fin de reforzar los estudios eclesiásticos y la vida espiritual de los seminarios deben ser examinados en el contexto del grande compromiso de la Iglesia por conservar, por una parte, su identidad y su específico patrimonio espiritual y cultural, y por proseguir, por otra, la gran obra de aggiornamento conciliar para superar la distancia que la separa de la sociedad civil y hacerse así más apta para su misión evangelizadora. Esta perspectiva nos permite medir toda la delicadeza y la complejidad de la problemática relacionada con el tema, en sí circunscrito, del Período Propedéutico, y darnos cuenta de la importancia que tiene para el futuro de los seminarios en el tercer milenio que se avecina.

 

 

Roma, desde el Palacio de las Congregaciones, en la memoria de San José, 1° de mayo de 1998.

 

Pio Card. LAGHI
Prefecto

JOSÉ SARAIVA MARTINS
Arzob. tit. de Tuburnica
Secretario

 

Notas

1.- JUAN PABLO II, Exhort. Apost. post-sinodal Pastores dabo vobis (25 de marzo de 1992), 62: AAS 84 (1992), p. 768.

2.- Es posible, sin embargo, que algunos cambios, introducidos en algunas naciones, no hayan sido comunicados a la Congregación para la redacción del presente documento.

3.- Cf CONC. ECUM. VAT. II, Decr. Optatam totius, 14.

4.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA, Rahmenordnung für die Priesterbildung (1 de diciembre de 1988), Bonn 1988, nn. 81-84.

5.- Por ejemplo: Freiburg im Br., Fulda, München, Münster, Rottenburg-Stuttgart.

6.- La segunda via formativa ayuda a conseguir el diploma de madurez de la enseñanza media con cursos abreviados.

7.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL AUSTRÍACA, Rahmenordnung für die Ausbildung von Priestern (15 de junio de 1985), n. 3.0.

8.- Fl período organizado antes del ingreso al seminario tiene duración de una semana en Lucerna, de seis en Friburgo.

9.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL FRANCESA, La formation au ministère presbytéral. Ratio institutionis. Ratio studiorum (1983), n. 1.4; 1.4.1.

10.- Ibidem, n. 1.4.1.

11.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL FRANCESA, La formation des futurs prêtres. Ratio institutionis sacerdotalis. Ratio studiorum (1998), I, n. 211.1; II n. 2.

12.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL IRLANDESA, Norms for Priestly Training in Ireland (Revised), Maynooth 1984, n. 51.

13.- Cf CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis (19 de marzo de 1985), Roma 1985, n. 42.

14.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA, La formazione dei presbiteri nella Chiesa italiana (15 de mayo de 1980), Ciudad del Vaticano 1980, n. 148.

15.- Cf IDEM, Regolamento degli studi teologici dei seminari maggiori d´Italia (10 de junio de 1984), Ciudad del Vaticano 1984, n. 28.

16.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL MEXICANA, Ordenamiento Básico de los Estudios para la formación sacerdotal en México (15 de agosto de 1988), México DF 1988, n. 12.

17.- Cf IDEM, Normas Básicas y Ordenamiento Básico de los Estudios para la formación sacerdotal en México (12 de noviembre de 1996), México DF 1996, n. 14.

18.- CONFERENCIA EPISCOPAL COLOMBIANA, Carta a la Congregación para la Educación Católica sobre El Curso Introductorio o Período Propedéutico (14 de septiembre de 1992), p. 1.

19.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL DE VENEZUELA, Normas Básicas para la formación sacerdotal (6 de mayo de 1979), Caracas 1979, n. 67.

20.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA, Normas Básicas para la formación de los Presbíteros en Guatemala (1989), Guatemala 1989.

21.- IDEM, Ordenamiento Académico para la formación del Presbítero diocesano secular en Guatemala (mayo de 1995), Guatemala 1995, II.l.l.

22.- CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Carta circular sobre algunos aspectos más urgentes de la formación espiritual en los seminarios (6 de enero de 1980), Roma 1980, III, p. 23.

23.- CELAM, Elementos de un Curso Introductorio para la formación sacerdotal, Bogotá 1989.

24.- Entre otras pueden mencionarse las Comisiones Episcopales para la formación sacerdotal de la República Dominicana, Brasil, Chile, Italia, Francia, U.S.A., Colombia, México, etc.

25.- He aquí algunos ejemplos: The Pre-Theology Programs, Propaedeutic Year, Spiritual Internship, Introduction to Seminary Life (U.S.A.), Año Propedéutico (varios países de lengua española), Prefilosofado (República Dominicana), Pre-Philosofate Seminary (Sri Lanka), Pre-Seminary House (Nueva Zelanda, Australia), Pre-College Seminary, Institute of Formation (Filipinas), Pre-Seminário (Portugal), Pre-Formation Centre (Antillas), Curso de Orientación universitaria (España), Intermediate/Propaedeutic Seminary (Tailandia, Myanmar), Formation Group of Pre-Seminarians (Corea), Pre?Seminary Formation Course (Zimbabwe), L’année préparatoire, L’année smallplémentaire d’initiation (Líbano), Spiritual Year (Nigeria, Liberia, Taiwan), Orientation Stage (Sud Africa), Seminário Propedêutico (Angola, São Tomé), Cursos remediales (Puerto Rico), Cursos de apoyo (Perú y otros países de América Latina).

26.- CONGREGACIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS, Circular, 25 de abril de 1987.

27.- CONFERENCIA EPISCOPAL DE ANGOLA Y SÃO TOMÉ, Normas fundamentais da formação sacerdotal para as dioceses de Angola e São Tomé (1 de junio de 1996), Luanda 1996, nn. 28-42.

28.- CONFERENCIA EPISCOPAL DE RUANDA, Nouveau programme de formation à la Propaedeutique de Rutongo et au Philosophicum de Kabgayi (12 de diciembre de 1991).

29.- CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA, Nota sobre el Informe para presentar a la Congregación para la Educación Católica, Buenos Aires 1992, p. 2.

30.- Cf IDEM, La formación para el sacerdocio ministerial (1 de mayo de 1994), Buenos Aires 1994, n. 220.

31.- Cf CONFERENCIA NACIONAL DE LOS OBISPOS DE BRASIL, Formação dos presbíteros da Igreja no Brasil (6 de junio de 1995), São Paulo 1995.

32.- Ibidem, p. 38.

33.- CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE, Carta a la Congregación para la Educación Católica sobre el Informe de la Conferencia Episcopal de Chile acerca de El Curso Propedéutico en los seminarios de Chile, Santiago de Chile 1992, p. 2.

34.- Las diócesis que han asignado sedes reservadas exclusivamente al propedéutico son: Santiago, Valparaíso, Concepción, La Serena.

35.- Por ejemplo cine, teatro, visita a museos.

36.- CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA, Normas de aplicación en El Ecuador de la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis y Reglamento de Seminarios (5 de agosto de 1995), Quito 1995, n. 155.

37.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, La formación para el ministerio presbiteral (30 de mayo de 1996), Madrid 1996, nn. 184-189.

38.- CONFERENCIA EPISCOPAL BELGA, La formation au ministère presbytéral (1998), n. 311. 1.

39.- Cf SEMINARIO ARZOBISPAL DE MILÁN, Itinerario Spirituale. Linee comuni per l’accompagnamento spirituale dei giovani nel periodo di vita e di preparazione all’ingresso in Seminario, Milán 1993.

40.- CONFERENCIA EPISCOPAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, Program of Priestly Formation (16 de diciembre de 1992), Washington 1992, II.3.

41.- Estas instituciones preparatorias son llamadas Vocational Residence (Perth), Formation House (Adelaide), Pre-Seminary House (Sydney).

42.- Cf CONFERENCIA EPISCOPAL ESCOCESA, Norms for Priest1y Formation in Scotland (26 de mayo de 1992), Edinburgh 1992, IV.

43.- JUAN PABLO II, Exort. Apost. Post-sinodal Pastores dabo vobis, 62: l.c., p. 767.

44.- PABLO VI, Exort. Apost. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 20: AAS 68 (1976), p. 19.

"Trackback" Enlace desde tu web.