La renovación y la actualización de las LPNE1 para la próxima década – Lic. Marcela Mazzini de Wehner (1999)

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BOLETIN OSAR
Año 5 – N° 11

 

Continuidad y Novedad.
La renovación y la actualización de las LPNE1 para la próxima década
V Encuentro de Teología Pastoral

Lic. Marcela Mazzini de Wehner

 

Repensando sobre todo el tema de las actitudes («El espíritu que ha de animarnos», Cap III o podríamos decir también la «espiritualidad del evangelizador»), sería interesante ver qué actitudes se profundizaron en estos diez años, para poder trazar un diagnóstico que nos permita hacer un pronóstico tentativo de las principales tendencias que podrían desarrollarse en la próxima década.

Para trazar un diagnóstico parece útil atenerse a tres parámetros:

  1. Las tendencias socio-culturales: aquí podríamos remitirnos a los diversos trabajos del P. Santecchia, del P. Scannone y particularmente a la ponencia del P. Tony Mifsud SJ titulada «Fisonomía y Prospectiva de la Iglesia en América Latina», en la XVIII Semana de Teología, realizada en «La Falda» en Julio de 1999.

  2. La evolución del quehacer teológico: en este sentido podríamos consultar el trabajo que está realizando el grupo de reflexión de la teología en la Argentina.

  3. El magisterio: a partir de LPNE, analizar algunos documentos posteriores que influyeron especialmente en la tarea evangelizadora en la Argentina para ver si las actitudes propuestas por LPNE, aparecen allí de alguna manera. La discutible elección recayó sobre: el documento de Sto. Domingo, Tertio millennio adveniente2, Incarnationis Mysterium3, Ecclesia in America4.

Las preguntas tendientes a trazar el mencionado diagnóstico serían:

  • ¿Cuáles son las tendencias culturales-teológicas-magisteriales?

  • ¿Se plasmaron esas tendencias culturales-teológicas-magisteriales en la evangelización?

  • ¿Se dio / se está dando realmente una Nueva Evangelización?

Nos detendremos en el tercer punto (Magisterio) para analizar algunos paralelos que pueden resultar sugestivos respecto de la continuidad de las actitudes que propone LPNE.

a) 1990. «Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización», Capítulo III «El espíritu que ha de animarnos».

Se delinean aquí las actitudes que han de presidir y orientar a los agentes evangelizadores, se describe una espiritualidad o disposiciones subjetivas.

N°34 Mayor ardor misionero N°35 Acrecentar la unidad de la iglesia N° 36 Suscitar una fe libre y personal
Expresiones o conceptos más importantes:

«celo evangelizador», «reto de la tarea propuesta», «fortaleza y temple interior de los primeros misioneros», «sentida necesidad de que la iglesia asuma una acción decididamente misionera», renovar el fervor espiritual y el entusiasmo misionero, combatiendo las tentaciones de amargura, desinterés y aburguesamiento. Para favorecer la intrepidez misionera, fomentar la actitud de conversión permanente, asidua oración, contacto familiar con la Sagrada Escritura, formación integral.

Expresiones o conceptos más importantes:

Las divisiones crean escándalo en la comunidad cristiana. No se puede reconciliar a los hombres entre sí, sin mostrar una imagen creíble de unidad. Esta unidad debe integrar las particularidades en una armonía que las supere sin anularlas. Para vivir de este modo se requieren dosis generosas de humildad y renuncia, y una ascesis de escucha, respeto, comunicación y apertura a los demás. Se debe abarcar tanto lo particular como lo regional y universal. Se debe crecer en la unidad a todo nivel: en la familia, en la comunidad, en la parroquia, en la diócesis y en la región.

Expresiones o conceptos más importantes:

Tenemos la obligación, como creyentes, de anunciar la verdad con respeto por la libertad.Todos tienen derecho a escuchar la verdad del Evangelio que hace libres a los hombres.»Invitar a la fe, sin coacción alguna, dando cabida a que surja en el corazón del hombre, la respuesta libre que sólo puede provocar el Espíritu Santo». Evangelizar con un estilo nuevo, sin arrogancia, humilde, cimentado en la santidad de vida, con una inquebrantable confianza en Dios, que responda a las exigencias de la sensibilidad contemporánea.El evangelizador debe tener para ello una profunda vida de oración.

b) 1992. Documento de Santo Domingo

El paralelo más importante con las actitudes descriptas en LPNE, lo podemos encontrar en el Capítulo 1 de la segunda parte: «La Nueva Evangelización».

Ardor misionero Unidad de la Iglesia Suscitar una fe libre y personal
Particularmente en los apartados:

1.1 La iglesia convocada a la santidad.

1.2 Comunidades más vivas y dinámicas.

En los siguientes números: 23, 24, 28, 29, 30,32, 33.

1.4 Para anunciar el Reino a todos los pueblos.

En los siguientes números: 125, 129.

Particularmente en el apartado:

1.3 En la unidad del Espíritu, con diversidad de ministerios y carismas.

En la sección introductoria, en los números: 23, 24, 26, 27, 28. Particularmente en los apartados:

1.1 La iglesia convocada a la santidad: En los siguientes números 31, 37, 38, 42, 45, 47.

1.3 En la unidad del Espíritu, con diversidad de ministerios y carismas: En los números 70, 95.

1.4 Para anunciar el Reino a todos los pueblos: En los números 135, 136, 153.

Cabe destacar las muchas alusiones que hay en el documento al tema de la espiritualidad: números 45, 70, 77, 95, 98, 99, 116, 128, 169.

c) 1994. Carta Apostólica «Tertio Millennio Adveniente»

Más que rastrear una a una las actitudes espirituales del evangelizador, se nota una impostación espiritual, que reconocemos desde el comienzo de la Carta, y que podríamos sintetizar en esta frase del n°8: «La religión que brota del misterio de la encarnación redentora, es la religión del permanecer en la intimidad de Dios».

Algunos números destacables respecto de nuestro tema:

  • N°24: la peregrinación tomada no sólo como acción, sino como actitud espiritual, «Las peregrinaciones del Papa se han convertido en un elemento importante del esfuerzo por la aplicación del Concilio Vaticano II».

  • N° 33-36: examen de conciencia.

  • N° 37: mención de los mártires (y con dicha mención, una propuesta concreta de santidad), tanto de los primeros del continente, como de los más recientes.

  • A partir del n° 39, hablando de la fase preparatoria, se la menciona como preparación eminentemente espiritual.

  • N° 42: necesidad de fortalecer la fe y el testimonio de los cristianos, suscitando en cada fiel un verdadero anhelo de santidad, un fuerte deseo de conversión y de renovación personal en un clima de oración más intensa y de solidaria apertura al prójimo.

  • N° 55: se destaca la dimensión ecuménica y de unidad que tiene el Jubileo.

  • N° 57: importancia de la tarea misionera en la iglesia.

d) 1998. Bula «Incarnationis Mysterium»

Respecto de las actitudes pastorales, rescatamos el tema de la peregrinación (n°7) que tiene continuidad en el texto con el tema de la apertura de la Puerta Santa (n°8). La peregrinación, la apertura de la Puerta Santa y las indulgencias aparecen en la bula como los grandes «signos de la celebración jubilar». Se trata de signos sugestivos, que por su fuerte carga simbólica tienden a suscitar actitudes nuevas, de conversión.

e) 1999. Exhortación apostólica postsinodal «Ecclesia in América»

Ardor misionero Unidad de la Iglesia Suscitar una fe libre y personal
En el Capítulo I: Encuentro con Jesucristo Vivo, particularmente en el n°15: contribuir con la semilla plantada por los primeros.

Todo el Capítulo III: Camino de conversión.

Todo el Capítulo VI: La Misión de la Iglesia: la Nueva Evangelización

Particularmente los números 68, 70, 74.

En el Capítulo I: Encuentro con Jesucristo Vivo, particularmente en el n°14.

Todo el Capítulo II: Camino para la Comunión.

En el Capitulo III: Camino de Conversión, especialmente en el n°33.

Todo el Capítulo I: Encuentro con Jesucristo Vivo, particularmente en el número 12.

En el Capítulo II: Camino para la Comunión, especialmente los números 15, 16.

En el Capitulo III: Camino de Conversión, especialmente en los números 27, 29, 30, 31.

La solidaridad, específicamente tratada en el Capítulo V, como actitud pastoral atraviesa todo el documento.

Diez años después de LPNE, parece importante tener en cuenta que, más que vivir una «época de cambios», vivimos un «cambio de época» (Cfr. P. Tony Mifsud, ponencia en «La Falda»), en el que cambian los referentes y nos encontramos frente a una crisis cultural. Aquí la iglesia puede hacer su aporte sobre todo respecto de la pregunta por el sentido (de la vida, de la historia, etc.).

Analizados los interrogantes del diagnóstico, vendrían las preguntas acerca del pronóstico:

Diez años después… ¿Cuáles son las actitudes (o la espiritualidad del evangelizador), que teniendo en cuenta todo lo anterior parecen desplegarse / o ser necesarias / o constituir un «signo de los tiempos»?

Podemos esbozar unos apuntes:

  • Sed de espiritualidad: se trata de una espiritualidad que busca integrar lo afectivo (Ej.: encuesta realizada en el curso de teología espiritual); se plasma en movimientos laicales y en manifestaciones como la peregrinación5 de Guadalupe (y otras) y en la pastoral de santuarios (a nivel popular y no tanto). En estos días lo estamos viviendo con la visita de las reliquias de Teresa de Lisieux. Es una espiritualidad que busca integrar lo sensible, parecería que como remedio a la disgregación-fragmentación en la cual vivimos. Es una espiritualidad con una fuerte aspiración a la comunión (con Dios, consigo mismo, con los hermanos y con la naturaleza). Es una espiritualidad con un fuerte contenido simbólico que habría que desarrollar. Aquí podemos colocar también el tema iconográfico, del que nos hablaba el P. Gera.

  • Creyentes y no creyentes necesitan que la iglesia renueve su ardor misionero, expresado como alegría de la fe. Aquí se puede percibir un creciente protagonismo laical.

  • Creyentes y no creyentes necesitan una iglesia que mire al futuro con una humilde esperanza y que manifieste un rostro de santidad servicial y cercana a los pobres (ideal de santidad contemporáneo, que pasa por la solidaridad y por lo cotidiano).

  • Se añora una iglesia que viva la caridad pastoral con rasgos maternales y acogedores, a la cual pertenecer sincera y cordialmente, una iglesia-madre que se asocia a la imagen maternal de María. Una iglesia que discierne pero no juzga, que tiene una fuerte identidad, pero que intenta vivir reconciliada en su interior y ser instrumento de reconciliación entre los hombres y los pueblos.

  • En esta línea está la importancia del testimonio. Creyentes y no creyentes no esperan que la iglesia «diga» muchas cosas sino que «haga» gestos proféticos. Esto lo vemos en la recepción que se hace en la misma iglesia de los documentos del Magisterio, (cabe preguntarse quiénes los leen y con qué provecho lo hacen). La otra cara de la moneda es el testimonio de Teresa de Calcuta: aunque no solía decir ni hacer cosas fáciles de asimilar ni dentro, (tema de la inculturación, por ej.), ni fuera de la iglesia (aborto, planificación familiar, etc.), su autoridad moral y religiosa es indiscutida en todos los sectores.

  • La iglesia quiere ser en este tiempo (y el mundo añora que ella sea) una iglesia dialogal. Hoy el mundo está más abierto a las realidades espirituales y desea hablar con la iglesia a la que critica, pero reconoce valores. A su vez, desde el Vaticano II hasta nuestros días la iglesia se ha planteado cada vez más, su diálogo con el mundo. Por lo tanto una evangelización que se defina como nueva, tiene que tener características y talante dialogales.

  • «Catolicidad» y «ecumenismo», son las versiones evangelizadoras de la globalización, de la mundialización. Es un momento apto para que la iglesia despliegue su vocación universalista.

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Notas:

1.- «Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización». regresar

2.- A partir de aquí TMA. regresar

3.- A partir de aquí IM. regresar

4.- A partir de aquí E in A. regresar

5.- La peregrinación es una expresión religiosa muy completa: de fuerte carga vital y simbólica, es una buena síntesis entre contemplación y acción. Ver lo que dice al respecto IM n°7-8. regresar